Autoperfil

Es imposible negar que Matías es el norte para Mauro. Empezar a estudiar periodismo, aunque sea a los 31 años, así como haber conquistado a su novia en la fila de una disquería, fueron dos acciones que, sin querer, lo delatan como un indiscutido admirador de su hermano mayor. Aquél con quien compartió dormitorio y amigos durante la niñez y la adolescencia y todavía hoy sigue siendo su modelo a imitar.

A pesar de todo eso, durante muchos años Mauro hizo lo posible por seguir un camino que los diferenciara y en el que pudiera descubrir encantos diferentes de los que su hermano tan bien le vendía. Sin embargo, a cada paso acudía a pedir consejos y puntos de vista a Matías.

Los años en que soñaba con ser futbolista pasaron veloces como un suspiro. Hasta en eso Matías, que le veía pasta de jugador, lo alentaba y persuadía de que tenía condiciones. Entonces, pensó que lo mejor sería continuar el laburo del viejo, que iba bien y daba guita. “Yo no estoy para estudiar”, se excusaba ante los demás y se convencía a sí mismo.

Compartir la casa con su propio patrón le hizo cambiar en unos años de idea. Se anotó en la carreda de Administración y salió a buscar un laburo a cuyo jefe pudiera putear sin ningún límite de piedad. Mientras tanto, miraba de reojo los trabajos de Matías, que sin darse cuenta seguía con la promoción gratuita de la escritura, el periodismo y sus secretos.

La lectura diaria que acompañaba a Mauro en sus eternos viajes en el Sarmiento, de Castelar a Once, y viceversa, le despertó de a poco las ganas de empezar a escribir. Al término de su carrera, relacionada con el mundo empresarial, mientras sus compañeros hacían planes sobre la maestría que elegirían para continuar, él ya pensaba en largar todo.

Hace casi un año, en noviembre de 2007, tomó fuerza y coraje y se decidió. Madrugó y se fue con el título secundario legalizado a la puerta de TEA para asegurarse una vacante que le permitiese comenzar los estudios de periodismo. Sin embargo, no sabe si algún día podrá cambiar su trabajo actual por el de una redacción.

Desde hace dos años, Matías vive en Nueva York. Se fue a acompañar a su esposa que obtuvo una beca para estudiar Sociología. Acá, en Buenos Aires, Mauro cuida a los amigos que Matías le dejó. Muchos de ellos son periodistas, igual que su hermano. También amigos. También colegas.

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